Station / Estación # 97: Atlalilco

Desde la visita a Constitucion de 1917, hace 30 estaciones, no había ido por una excursión en la linea verde así que hoy decidi irme a Atlalilco para vagar de nuevo sin limitaciones.

¿Qué es tu posición normal – puño apretado o palma abierta?

Una escultura justo ahí al salir de la estación me hizo pensar de esto.  Sobre perspectiva a todos estos horas y meses y décadas y nanosegundos que intervienen entre nacimiento monumental, embarazado con potencial, y muerte frágil estancada con remordimiento o oronda y rechonda con satisfacción burlona o de otra manera el camino medio de resignación sencilla que todo el mundo al fin elegirá.  En otras palabras la que se llaman ‘vida’.

En Atlalilco mientras el arte está en la pared, de una lamedura a tu paleta rica, nunca tires la cola de un caballo de policía y deje que los ritmos efímeros enjuagen tus huesos cubiertos por una lona de carne.

‘Mujeres que miran mujeres’; exposición fotográfica al aire libre de mujeres, luchando, luchando por las causas en las que creen, con determinación, seguiendo en el camino de derechos y justícia, justo como dijeron que harían y deberían hacer.

Agua por el alma y un poquito de algo más para encender el espiritu.

Conoci mi meta.  Se da una pulgada y se toma una milla.  Una inclinación sencilla de la cabeza podría resultar en matrimonio y una familia de once niños hablando sin callar o cualquier otra cosa.

Se sentía ahí y hizo comentarios y observaciones ingeniosos y irónicos, sencillos y informativos sobre este y eso, sobre todo y nada y así fue.

Y así una inclinación de la cabeza llega a ser una charla.  Es inmigración de los españoles.  Es la parroquia de cada iglesia.  Es la puente que conecta un golfo de miles de millas.  Y es una serie de cinco fotos (al fin de la galería) que extienden por una variedad de cualquier cosa que decides que es.

Not since the visit to Constitucion de 1917, 30 stations ago, had I gone on an excursion up or down the green line so today I decided to trundle off to Atlalilco for an unhindered return to freestyle vagabonding.

What’s your default position – clenched fist or open palm?

A sculpture right immediately slap bang there got me thinking about this.  About outlook and approach to all these intervening hours and months and decades and nanoseconds that intervene in between monumental birth, pregnant with potential, and frail death stagnant with regret or else rotund and plump in sneering satisfaction or otherwise the middle road of simple resignation that everyone will just choose anyway.  In other words, what they call ‘life’.

At Atlalilco, while the art is on the wall, lick away at an ice cream on a stick, never pull the tail of a police horse and let the ephemeral grooves of music wash over your flesh canvased bones.

‘Mujeres que miran mujeres’; exhibition outdoors of photos of women, in struggle, in stand-up-for-your-cause determination to will their way, to keep on keeping on just as they always said they would and should.

Water for the soul and just a little bit of something else to enkindle the spirit.

I met my mark.  Give an inch and they take a mile.  A mere nod of the head could end in marriage and a family with eleven nattering children or whatever else.

He sat there and made witty or wry, simple or insightful comments and observations about this, that, everything and nothing and that is all there was to it.

And so a nod of the head becomes chattering away.  It is Spanish immigration.  It’s church parishes.  It’s a gulf of thousands of miles bridged.  And it’s a series of five photos (at the end of the gallery) that stretch across a gamut of whatever you make it to be.