Station / Estación # 110: Jamaica

¿Qué pensamientos y visiones rebotan alrededor de tus cavidades craniales cuando ‘Jamaica’ entra a tu mente?

¿Kingston? ¿Bahía Montego? ¿Bob Marley? ¿Críquet? ¿Red Stripe?

Bueno, también es el nombre de una estación del metro.

Toma su nombre del mercado cercano que especializa en flores.

Durante la visita me chocaron con unas lluvias fuertes, algo que seguramente va a ser más común mientras más que acercamos a la estación lluviosa aqui en la Ciudad de México.

Sin duda habría causado el descenso a la muerte empapada de una tarta errante y crujiente de frambuesa que vi.

Favor de NO estacionarse.  De lo contrario se llamara A LA GRUA.  ¿Te quedas claro?

¿Una águila vuele a un cactus pero dónde está la serpiente?

¿Qué es un telefono público inteligente?

El edificio del sindicato de trabajadores de metal está situado solidamente.  En ladrillos y mortero.

El restaurante Titanic.  ¿ Qué sera su destino último?

Y en el mismo área, de nuevo, un siglo después, hielo.

Hielo Iglu.  ‘Jamas tocado por las manos de hombre.’

Finalmente, un chasquido calamitoso de relámpago hizo caer una rama pesada de un árbol y decidí irme de vuelta a la seguridad caótica del metro.

 What thoughts and visions ricochet around your cranial cavities when ‘Jamaica’ volleys to mind?

Kingston?  Montego Bay?  Bob Marley?  Cricket?  Red Stripe?

Well, it just so happens that Jamaica is a metro station too.

It takes its name from the nearby market which specialises in flowers.

During the visit I got caught up in some pretty heavy rain, something that is surely set to become more routine during the project as we close in on the commencement of the rainy season here in Mexico City.

No doubt it would have caused the crisp errant raspberry tartlet that I spied to descend into a  soggy demise.

Please don’t park here.  On the contrary we’ll CALL A CRANE. Got it?

An eagle swoops down to a cactus but where’s the snake?

What is an intelligent public phone?

The Mexico City Metal Workers’ Syndicate stands sturdily.  In bricks and mortar.

The Titanic restaurant.  What will be its ultimate fate?

And in the same vicinity again, a century on, ice.

Igloo Ice.  ‘Never touched by the hands of man.’

Finally, a calamitous crack of lighting sent a heavy tree branch crashing to the ground and sent me scurrying back to the chaotic safety of the underground.