Station / Estación # 99: Nezahualcóyotl

Si no el más destacado, Nezahualcóyotl es por lo menos un candidato principal para recibir el titulo de la estación con el nombre más dificil para pronunciar.

Ubicado un poco afuera del borde del Distrito Federal en el Estado de México, los alrededores de un lado de la estación proporcionan otro viaje perceptual a una epoca del pasado.

Un numero grande de caninos, proporcional a otras partes de la ciudad, holgazanean, relajan y juegan en las calles.  Sus caras peludas figuran en la galería.

Y con tantos compañeros corriendo y ladriendo libres, no es sorpresa que hay otros perros (mascotas de la casa) que huyen de su casas para juntarse con la brigada emancipada, dejando sus dueños infortunados a pegar súplicas tristes en tablones de anuncios comunitarios.

Hay varios cactuses en el área y logré tomar una foto de esa yuxtaposición rara de un cactus y un tren de metro.

Hecho.

Finalmente, nunca pensé que este proyecto me llevaría a aumentar mi conocimiento de bosques de Pakistan, Mongolia y Iran pero después de atravesar calles que llevan sus nombres planeo llegar a ser un autodidacta sobre el tema.

Aah, el placer de los tangentes.

Falta una estación para alcanzar valores de tres cifras!

Estación 100 mañana.

If not the standout, Nezahualcóyotl is at the very least a leading candidate to be deemed the station with the most difficult to pronounce name.

Located just outside the fringes of the Federal District in Mexico State, the surrounds of one side of the station provide another perceptual journey into a bygone era.

A proportionately high number of canine rovers lounge, laze and lark in the streets. Their furry faces feature in the gallery.

And with so many barking comrades running free it’s no wonder that there are other dogs (domesticated home dwellers) that flee their homes to join the emancipated brigade, leaving their hapless owners to post sorry pleas on community noticeboards.

Cacti scatter the area and I was even able to snap that elusive juxtaposition of cactus and metro train.

Tick.

Finally, I never thought that this project would lead me to increase my knowledge of forests of Pakistan, Mongolia and Iran but after traversing the streets that bear their names (Bosques de Pakistan, Bosques de Mongolia, Bosques de Iran) I plan to become an autodidact on the subject.

Aah, the joys of tangents.

One station short of triple figures! 

Station 100 tomorrow.