Station / Estación # 132: Cerro De La Estrella

Las primeras fotos que verás en la galería no muestran una imagen urbana tipica de la Ciudad de México

Me bajé en Cerro De La Estrella, dejé mi cámara en mi bolsillo y empecé la subida empinada por las calles suburbanas en busca del cerro que presta su nombre a la estación.

No fue hasta las perlas de transpiración habian juntado en numeros incontables sobre mi ceja y había empazado el ascenso final al cumbre que saqué la cámara.

El pico del cerro es anfitrión de un sitio arqueologico mesoamericano anteriormente de gran importantancía por la ceremonia ritual del Fuego Nuevo.  Lee sobre el sitio aqui.

La cima proporciona vistas panorámicas de la ciudad grande.  La magnitud de la megalópolis es agudamente evidente.

3 pesos dan entrada al museo del sitio ‘Fuego Nuevo’.  Pasé en mi descenso.

Volvi a las calles y pasé por maquinas de juegos antiguas, maníquis en máscaras de lucha libre y camisas hawaianas y tiestos cerámicos coloridos.

Quesadillas deliciosas de maiz azul (chicharron y flor de calabaza, pollo, queso y hongos) fueron servidas con amor y con una clase detallada sobre las artes de la cultivación de maiz y cómo hacer tortillas.  Gracias a las señoras amigables!

Un paso, salto y un brinco juntos con un empujón suave de unos soplos melódicos de un músico me pusieron bajo tierra una vez más y pronto me iba en el metro una vez más.

The first photos that you will see in the gallery don’t paint a typical urban picture of Mexico City.

I alighted at Cerro De La Estrella (Hill of the Star), left my camera in my pocket and started a steep ascent through the suburban streets in pursuit of the hill that lends its name to the station.

It wasn’t until the pearls of perspiration were well and truly beading on my brow and I had left the last of the populated pockets behind to begin the final climb to the crest that I pulled out the camera.

The peak of the hill hosts a Meso-American archaeological site formerly of great importance for the ‘Fuego Nuevo’ (New Fire) ritual ceremony.  Read about the site here.

The summit affords panoramic views of the big city.  The enormity of the megalopolis is acutely apparent.

3 pesos gains entrance to the site museum ‘Fuego Nuevo’.  I passed through in my descent.

I made it back to the streets and wandered past antiquated pinball machines, lucha libre mask wearing, Hawaiian shirt clad mannequins and colourful ceramic pots.

Delectable blue corn quesadillas ( chicharron y flor de calabaza – pork rind & squash blossom, pollo, queso y hongos – chicken, cheese and mushrooms) were lovingly served complete with a detailed lesson on the arts of maize cultivation and tortilla making from the convivial señoras.

A hop, skip and a jump along with a slight push along from some melodic busking wafts placed me back underground and soon enough I was on my way again.