MCM Project Adjunct: La Linea Dorada (The Golden Line)

As I mentioned not long ago the newest line (line 12) of the Mexico City metro system is not yet open.  However, for the last 2 Sundays ‘familiarization rides’ have been run with access at a few different stations on the line.  Last Sunday I decided to go along for the ride.  What follows are some impressions I jotted down during the experience.

It’s ten to twelve (noon) and I’m waiting on the new line 12 platform at Mixcoac metro station, the western extremity of this new line – the biggest new public transport infrastructure project in Latin America.

At 12 midday (apt, for the line) a ‘familiarization’ service will depart with the final destination being Tlahuac, the south-eastern terminus.

The signs of construction are all around and even the smell of construction is in the air.  Empty escalator shells await the insertion of mechanical steps, warning tapes screaming danger cordon off certain areas, construction workers mill around in their hard hats and machinery litters the area.

An excited exclamation ‘here it comes!’ rings out across the subterranean scene and indeed it does.

I’m on board now and seated.  It was, undoubtedly, the most orderly boarding of a metro service that I have ever seen or been a part of here in Mexico City.  Hesitant, reluctant joy riders didn’t actually step on board, despite the doors sliding open, until a booming police voice granted permission.  These are rare days.

We’re away.  Shiny, new, patrolling police roaming up and down, a conspicuous absence of mobile vendors.

These are the stations of this new line in order from Mixcoac where I boarded:

Mixcoac, Insurgentes Sur, 20 de Noviembre, Zapata, Parque de los Venados, Eje Central, Ermita, Mexicaltzingo, Atlalilco, Culhuacan, San Andres Tomatlan, Lomas Estrella, Calle 11, Periferico Oriente, San Lorenzo Tezonco, Olivos, Nopalera, Zapotitlan, Tlatenco and Tlahuac.

That’s a total of 20 stations on the line.  4 of those stations – Mixcoac, Zapata, Ermita and Atlalilco are transfer stations, situated on existing lines and have already been included in this project.  So a total of 16 new stations await me (perhaps) someday.

We are still underground so while dark tunnel walls rush by it is the interior of the metro itself that keeps my attention.  As ever the diversity of passengers on board is evident.  Babies cradled, toddlers impossibly contort their rubber bodies across grandparents’ laps, a chihuahua pokes its head out of the top of the bag of its adoring owner.

I realise that there is no advertising in the carriages, generic, only metro related publicity and information – the one party, totalitarian metro state.

After thirty minutes we have emerged into the open air and the elaborate sprawl of Mexico City presents before the naked eye.

A fellow passenger strikes up a conversation with me and recommends that I go into the centre of Tlahuac as there is some kind of festival going on there today and there will be plenty of tasty morsels on offer.

Finally we arrive at Tlahuac, the end of the line, and everybody alights.  I meander around the station for a while.  Another gent tells me that there is no exit access.  I see a large group of disgruntled passengers expressing their disgruntlement to metro officials about this.  It seems they confused that one inalienable goal of riding on public transport (getting somewhere) with this entirely different exercise (joy riding).

So, it’s back on the tracks again and I planned to make the complete return journey to Mixcoac.  However at Nopalera, a station with entry and exit access I make a snap decision and get off.  I wander around for a while and then get on a pesero (small usually very crowded and battered up bus frequently piloted by mad men) which runs for quite a while below the elevated new line that I have just travelled on.

CONCLUSION:

The overall experience, while pleasant enough, just didn’t feel like the rest of the metro system.  I guess that is to be expected.  Surely, with time and as the line becomes fully incorporated and integrated into the wider system it will find its groove and its own personality,within the network as a whole, will emerge.  For now, with the line still not in official operation, this will be it for line 12.

I plan to visit and blog the final 5 pending stations to complete the project as the system currently stands in the coming days.  Who knows if someday I will visit all of these line 12 stations.  I would like to.  Or perhaps outsource it to a keen Mexico City based reader?    And then who knows?  Perhaps there will be a line 13, then 14, 15?

The metro is a live and living organism, writhing, wriggling and mutating upon the giant petri dish of Mexico City.

Last five stations coming soon!

Como mencioné hace poco la linea nueva del sistema de metro de la Ciudad de México (linea 12) todavía no está abierta.  Sin embargo los últimos 2 domingos han habido ‘recorridos de familiarización’ con aceso en unas pocas estaciones de la linea.  Domingo de la semana pasada decidí unirme.  Lo que sigue son algunas impresiones que anoté durante la experiencia.


Faltan 10 minutos por las 12 (medio día) y estoy esperando en el anden de la nueva linea 12 de la estación del metro Mixcoac, la extremidad del oeste de esta linea – el proyecto de infraestructura de transporte público más grande de América Latina.

A las 12 (apto por la linea) un servicio de ‘familiarización’ saldrá con el destino final de Tlahuac, el fin de la linea en el sur este de la ciudad.

Las señas de construcción estan por todos lados y hasta el olor de construcción está en el aire.  Armazones vacios de escaleras mécanicas esperan la inserción de las escaleras, cintas de advertencia acordonan algunas areas, trabajadores de construcción merodean en sus cascos y maquinaria espera su próximo uso.

Una voz emocionada ‘aqui viene’ reverbera por la escena subterránea y verdaderamente es así.

Ahora estoy en el metro con asiento.  Fue, indudablemente, la subida más ordenada que he visto o en que he participado jámas aqui en la Ciudad de México.  Pasajeros indecisos y reacios no subieron, a pesar de que habían abierto las puertas, hasta que una voz estruendosa de un policia dió permiso.  Son días raros.

Nos vamos.  Brillante, nuevo, policia de patrulla recorren los pasillos, una ausencia conspicua de vendedores ambulantes.

Estas son las estaciones de esta linea nueva en orden de Mixcoac donde me subi.

Mixcoac, Insurgentes Sur, 20 de Noviembre, Zapata, Parque de los Venados, Eje Central, Ermita, Mexicaltzingo, Atlalilco, Culhuacan, San Andres Tomatlan, Lomas Estrella, Calle 11, Periferico Oriente, San Lorenzo Tezonco, Olivos, Nopalera, Zapotitlan, Tlatenco y Tlahuac.

Eso es un total de 20 estaciones por la linea.  4 de aquellos estaciones – Mixcoac, Zapata, Ermita y Atlalilco son estaciones de transbordo, situadas sobre lineas actuales y ya se han incluidas en este proyecto.  Por lo tanto un total de 16 estaciones me esperan (tal vez) algún día.

Todavía estamos bajo tierra así que mientras paredes oscuros del tunél pasan con rapidez me llama la atención lo qué está ocurriendo en el interior del metro.  Como siempre la diversidad de pasajeros es evidente.  Bebes acunados, niños imposiblemente contorsionan sus cuerpos de goma sobre los regazos de sus abuelos, la cabeza de un chihuahua aparece de la bolsa de su dueña.

Me doy cuenta que no hay publicidad en los carros, genérico, solamente promoción y información relacionado al metro – el estado totalitario del metro.

Después de treinta minutos emergimos al aire libre y la urbanización caótica de la Ciudad de México se presenta antes el ojo desnudo.

Un pasajero empiece una conversación conmigo y me recomiende que vaya al centro de Tlahuac porque va a haber una festival ahí y habrá mucha comida rica.

Por fin llegamos a Tlahuac, el fin de la linea, y todo el mundo se baja.  Un rato me vago por la estación.  Otro caballero me dice que no hay aceso de salida.  Veo un grupo grande de pasajeros descontentos expresando su ira de no poder salir a oficiales del metro.  Parece que confundieron aquella meta inalienable de andar en transporte público (llegar a algún lugar) con este exercisio completamente diferente.

Así que, subo de nuevo al metro y planeé hacer el viaje completo de vuelta a Mixcoac.  Sin embargo en Nopalera, una estación con aceso de entrada y salida hago una decisión rápida y me bajo. Un rato hago una caminata antes de subir a un pesero que pasa abajo de la nueva linea elevada en que acabo de viajar.

CONCLUSIÓN:

La experiencia total, mientras bastante agradable, no sentía como el resto del sistema del metro.  Supongo que este es algo normal. Seguramente, con tiempo y cuando la linea sea completamente incorporada y integrada con la red más ancha, encontrará su personalidad propia.  Por el momento, con la linea todavía no en funcionamiento normal, este será todo por la linea 12.  Planeo visitar y blogear los 5 estaciones pendientes como está el sistema ahora.  Quién sabe si algún día visitaré todas estas estaciones de la linea 12.  Me gustaría.  O tal vez contratar un lector interesado de la Ciudad de México interesado en hacerlo?  Entonces quién sabe.  Tal vez habrá una linea 13, entonces 14, 15?

El metro es un organismo vivo y viviendo, retorciendo, meneando y mutandose sobre la gran placa de petri de la Ciudad de México.

¡Proximamente las últimas cinco estaciones!

4 thoughts on “MCM Project Adjunct: La Linea Dorada (The Golden Line)

  1. Pingback: Station / Estación # 148: Insurgentes Sur [Project Resumption] | MEXICO CITY METRO PROJECT

  2. Pingback: MCM PROJECT: 2013 in review | MEXICO CITY METRO PROJECT

  3. Hall P.

    El domingo 24, salí a la calle por AV.11, vi pasar el tren a las alturas, ¡wow. fue emocionante, así que cambie de planes y me dirijí a una de las estaciones abiertas, Periferico Oriente, literal, como niña con juguete nuevo, subi las escaleras, me dierón un stiker con la leyenda ” Pasejero No. 1″ , y algunos otros folletos informativos acerca del metro linea 12, la gente subia y corria emocionada las escaleras, habia agentes de seguridad por doquier, vestidos de negro, la gente esperaba con ansiedad el primer metro que pasará por cualquier lado y abordarlo, pasados 30 min., por fin se asomó, verlo fue increible, imponente y a la vez algo infantil, sus ventanas parecian sus ojos mirando , como diciendo ahi voy , bueno así lo vi yo, cada quien su imaginación., llegó, abrio sus puertas y todos no sabiamos si abordarlo o qué hacer, después de unos instantes abordamos y todos viendo el panorama, filmando, tomando fotos de la ciudad, es impresionante ver tanta vegetación del lado de sur,(Xochimilco, Tlalpán y aledañas, del lado contrario el imponente Cerro de la Estrella. y así cruzo la ciudad hasta Mixcoac, fue una gran experiencia, me gusto mucho el paseito y gratis.

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