Station / Estación # 151: Zapotitlan

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I rode down line 12, almost to the southern end, and alighted at Zapotitlan.  The station symbol shows a tree with three branches containing the sapote fruit.  This represents the first part of the station name.  The ‘titlan’ suffix means ‘between’, so Zapotitlan means between the sapote trees.

Around the station I found what they call here ‘una colonia popular’, (a lower socio-economic neighbourhood) and a particularly colourful one at that.  Early on I met Eric and Hernando, two fairly amiable imbibers, who offered to take me on tour of the area.  I opted to fly solo.  They did make a subsequent appearance in my visit, however.

 Santiago Zapotitlan, sits below the Volcano Xaltepec and is a neighbourhood full of street art, predominantly of the religious and historical variety.  Street art has long been a highlight of this project and my finger clicked into overdrive with bountiful photo opportunities.

Evidently a pious community, the daily battle between good and evil is personified by Satan challenging Jesus in an arm wrestle.  A quaint stone church is a focal point.

I wandered up and down the streets, crossed over the busy Tlahuac Avenue and entered the local sports centre and saw Bart Simpson’s football skills (on display in art) mimicked by a Mexican boy of a similar age, enthusiastically coached by his father.  I witnessed a fronton ball whacked with impressive precision and force and then was called to attention with the inevitable ‘ oye güero !‘ by my old (new) friend Eric who was hanging with an extensive posse of liquor swilling, weed smoking, gambling and good-natured gibing comrades who had sequestered themselves in a quiet corner of the arena.

I was coaxed into a cupful of mezcalito, cheap, plastic-bottled firewater, mixed with raspberry jarritos and I was variously mixed up as being from Italy, Austria and Cancun by Eric, the peak inebriate of the crew, who claimed that our eyes were so similar we would pass as brothers.  20 minutes passed in the warm afternoon sun amongst chatter, jokes and laughter.

As 2 peso coins continued to change hands in a hotly contested game of cards, I bade my farewell to the cheerful collective and wandered off into the streets again to be greeted by more swirls of colour and ambling or lazing canines.

Finally, I returned to the metro station and soon enough a metallic tangerine earthworm delivered me back to the city’s pulsating core.

Viajé por la linea 12, casi al fin del sur y bajé en Zapotitlan.  El símbolo de la estación muestra un árbol con zapotes en sus tres ramales.  Esta representa la primera parte del nombre de la estación.  El sufijo ‘titlan’ significa ‘entre’, así que Zapotitlán significa entre los árboles de zapotes.

Alrededor de la estación encontré una colonia popular muy colorida.  Poco después de llegar conocí a Eric y Hernando, dos embebedores bastante amigables.  Me ofrecieron un tur de la colonia.  Opté ir solo.  Sin embargo, aparecieron nuevamente en mi visita.

Santiago Zapotitlán, está al pie del volcán Xaltepec y es una colonia llena de arte callejero, predominantemente de la variedad religiosa y histórica. El arte callejero ha destacado en en este proyecto desde el principio y mi dedo se puso a actividad frenética con oportunidades abundantes de fotografía.

Evidentemente una comunidad piadosa, la lucha día a día del bien contra el mal se personifica con Sátan echando un pulso contra Jesus.  Una iglesia pintoresca de piedra es un foco de atención.

Vagé por las calles, crucé la avenida transitada Tlahuac y entré el centro deportivo.  Vi las habilidades de fútbol de Bart Simpson (en arte) imitada por un niño mexicano de semejante edad, entrenado con entusiasmo por su padre.  Fui testigo a una pelota de frontón golpeada con precisión y fuerza impresionante.  Luego me llamó a atención mi viejo (nuevo) amigo Eric con el inevitable ‘¡Oye güero!‘.  Estaba en un rincón tranquilo de la arena con una banda de bebedores de licor, fumadores de mota, bromistas y apostadores.

Me convencieron a tomar una copa de mezcalito, mezclado con jarritos de sabor frambuesa y Eric, el más borracho del grupo,  confundió mi origen variamente de Italia, Austria y Cancún!  También afirmó que nuestros ojos eran tan parecidos que nos podrían considerar hermanos.  Pasaron 20 minutos en el sol agradable de la tarde con conversación, chistes y risa.

Mientras monedas de 2 pesos continuaban a cambiar manos en un juego de naipes competitivo, despedi el grupo alegre y empecé a vagar una vez más por las calles.  Me choqué con más espirales de color y perros andando o reposando.

Finalmente, volvi a la estación de metro y dentro de poco un lombriz metálico anaranjado me entregó de vuelta a la corazón palpitante de la ciudad.

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Station / Estación # 135: Colegio Militar

Packing yourself off to Military School probably isn’t one of your top priorities.

Today I made it mine.

ABOUT TURN!

Colegio Militar takes its name from the nearby Military School installation which operated until 1976.

Just after I alighted I watched a chap, sans lower limbs, expertly shimmy by on a skateboard.  All power to him.

The ‘Instituto de la Juventud del DF‘ (Mexico City Youth Institute) stands right next to the eastern station entrance.

Local graffiti has some interesting ideas and messages;

‘The state is the school of crime’,

‘Here comes the revolution.  It won’t be televised.’

While on the subject of street art messages, this (not in Mexico City), by Australian street artist Meek is one of my favourites.

Do you have a favourite street art or graffiti message?


Around the station there is an anti-graffiti message too:

‘I respect your ideas.  You respect my wall.’

I met some placid canine pals whom I’m sure respect all walls.

It’s not just dogs spread out across the sidewalk though.

Tortillas too, baked to crispness under the summer rays of sun.

Are these tortillas then used for something?

With that on my mind I completed my wide roam around the area, put another three pesos worth of cardboard into a hungry metallic turnstile and called it a day.

Mandandote a un colegio militar probablemente no es uno de tus prioridades principales.

Hoy hice que fuera la mia.

Colegio Militar toma su nombre de la escuela militar cercana que estuvó en operación hasta 1976.

Poco después de bajarme vi un tipo, sin piernas, pasar rapidamente sobre un skateboard.  Todo poder a él.

El ‘Instituto de la Juventud del DF‘ está justo al lado de la entrada este de la estación.

Grafiti local tiene unos ideas y mensajes interesantes.

‘El estado es la escuela del crimen’

‘Ahí viene la revolución.  No se televisará.

Mientras en el tema de mensajes del arte callejero, este (no en el DF), hecho por artista australiano Meek es uno de mis favoritos.

¿Tienes un mensaje de arte callejero o grafiti favorito?

Y alrededor de la estación hay un mensaje contra la grafiti tambien:

‘Yo respeto tus ideas.  Tu respeta mi pared.’

Conoci unos amigos caninos tranquilos quienes estoy seguro respetan todas las paredes.

Pero no son solamente perros en la acera.

Tortillas también, horneadas hasta crujientes bajo los rayos del sol de verano.

¿Se usan estas tortillas por algo?

Pensando en eso terminé mi caminata ancha por la área, pusé tres pesos más de cartón en un torniquete metálico y hambriento y me dirigi a casa.

Station / Estación # 119: Puebla

The regular propulsion of the metro northward from Tasqueña delivers me intact to the juncture of Chabacano where I change lines and veer to the east.

Alighting at Puebla, the endless, peak hour ceaseless click-clacking of the turnstiles, (the three peso privilege in, the whole other wide world out) déjà vu washes over me.

It doesn’t occur to me forthwith but gradually it dawns on me that the immense similarity of the layout of the station to the neighbouring Ciudad Deportiva is what has triggered the sensation.

Outside it is the regular oxymoronic smorgasbord of miscellany.

The consistent (yet different) and erratic mishmash of the streets.

Anything catch your attention?

La propulsión normal del metro en dirreción norteña de Tasqueña me entrega intacto a la coyuntura de Chabacano donde cambio de linea y me giro hacia el este.

Bajando en Puebla, los chasquidos interminables y incesantes de los torniquetes (el privilegio de tres pesos para entrar, el otro mundo entero por fuera) una sensación de déjà vu me invade.

No me ocurre inmediatamente pero gradualmente me doy cuenta que es la semejanza inmensa del trazado a lo de la estación vecina Ciudad Deportiva que ha cuasado la sensación.

Afuera es la diversidad regular oximorónico de miscelánea.

El batiburrillo consistente (pero diferente) y errático de las calles.

¿Te llama la atención algo?

 

Station / Estación # 93: Juanacatlán

Al llegar a Juanacatlán casi inmediatamente asumo el papel de buen Samaritano.  Una abuelita antigua y encapuchada me pide llevarsela una caja pesada de quién sabe qué a un sótano de un estacionamiento.

Camino por las calles mientras la viejita me sigue por atrás, gritando indicaciones.

Por fin llegamos y me muestra mucho agradecimiento (hasta me quisó pagar 5 pesos) pero es agudamente franca a uno de los dos ocupantes (tomando su chelita) que nos reciben alli.

Inmediatamente bromea ‘ Eres mucho más gordo que él!’

De vuelta al aire libre un vehiculo que vende fruta pasa megafoneando precios.

En el caso que quieres algo más sustancial entonces podrías tomar el tal llamado:-

Creo que nunca me cansaré del arte callejero vibrante de esta ciudad y parece que la ciudad tampoco se cansará de presentarlo.

El Parque Lira tiene un par de alebrijes y también más esculturas interesantes y permanentes.

Bajando la cuesta en rumbo de vuelta a la estación conozco a Alejandro quien me llama con un amigable (con un matiz de, bueno, ahogado en ebriedad) “Good Morning’ a pesar de que la hora es casi 5 de la tarde.

Saca una botella de Charanda y me persuade a un chupito antes de empezar a hablar por varios temas con desvios frecuentes.

Por la primera vez en mi vida alguien me pregunta si soy de las Islas Malvinas.

La charla continua.  Y continua.

‘Bienvenidos a Mexico City brother!’ (Gruñido gutural)

Un buen rato después me extraigo.

‘Qué te vaya muy bien! Cuidate mucho! Qué Dios te bendiga!’

‘A tí también amigo, a tí también.’

Continuo mi camino a la estación para recibir la bienvenida del guardián canino dormido.

Upon arrival at Juanacatlán I almost immediately don my good Samaritan cap.  An ancient  hooded lady asks me to carry a heavy crate of who knows what for her to a parking lot basement.

I trudge on through the streets with the little old lady trailing behind, barking directions.

We finally make it and she shows me much gratitude (to the extent that she wants to give me 5 pesos) but is sharply blunt to one of the two beer-swilling occupants that greet us there.

Straight away she quips ‘ you’re much fatter than him!’

Back in the open air a fruit-vending vehicle rolls by megaphoning prices.

In the case that you’re after something more substantial then you could take the so called:-

TIGER CHALLENGE

‘If you eat a $60 WILD torta in less than 15 minutes it’s FREE. 

If not, you pay double.

I think that I’ll never tire of the vibrant street art in this city and seemingly the city isn’t going to tire of serving it up either.

Parque Lira has a couple of alebrijes on display at the moment  as well as a number of other interesting permanent sculptures.

Heading back down the hill I meet Alejandro who calls out an amiable (tinged, ok, smothered in intoxication) ‘Good Morning!’ in English despite the hour being around 5 in the afternoon.

He whips out a little bottle of charanda and coaxes me into a nip before delving off into myriad topics with frequent diversions.

For the first time in my life I am asked whether I am from the Falkland Islands.

Idle chatter goes on.  And on.

‘Bienvenidos a Mexico City brother!’ (Guttural growl)

Some time later I extricate myself.

‘Best of luck! take care! God bless you!’

You too mate, you too.

I wend my way back to the station to be welcomed by its dormant canine guardian.

Station / Estación # 91: Normal

‘Era un jueves, un día gris, amenezaba lluvia.  Yo era uno más de los millares de jovenes mexicanos que habían aprendido a vivir con miedo a un aparato estatal que repremía, detenía, torturaba, desaparecía, asesinaba.’

PACO IGNACIO TAIBO II, Escritor


Einstein dijo ‘locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes.’

Goethe dijo ‘La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada de diferente forma.’

Hoy decidi ir al otro fin del espectro para averiguar qué es ser Normal. (A propósito qué nombre estupendo!  Vencido solamente por Camarones en la competencia de mejor nombre de una estación, creo)

La primera cosa que necesitas saber y la primera cosa que yo aprendi al salir de la estación es que en las cercanías de la estación, menos de tres años después de la atrocidad de Tlatelolco, ocurrió otra supresión violenta de una protesta estudantil.

La masacre de Corpus Christi – otro día obscuro en la historia moderna de México.

Hay un monumento conmemorativo rojo y brillante inmediatamente afuera de una de las salidas de la estación y una exposición pequeña dentro de la misma estación.

¿Pero, qué es la cara de Normal hoy?

Bueno, para mí, la visita fue un poco así.

Gorditas dulces y calientitas – en la parilla, en mis manos, masticar, ingerir, satisfacción.

Por supuesto, conocer a la gente buena de la Ciudad de México es la mejor cosa de este proyecto.

Los cuatro caballeros que conoci me recibieron con los abrazos abiertos.  Un trago en la calle, contar unas batallitas – un elixir por el espíritu, un tónico por la alma.

Tiempos compartidos son tiempos buenos.

Humanidad – como siempre y siempre será, más que nos une, menos que nos divide.

Al seguir me arodillé para ver un perrito ojo a peludo oscurecimiento de ojo.

Un carrito encadenado a un árbol.  No muy normal.

Damas gemelas haciendo una llamada en un telefone público en una esquina de la calle.  No es algo que ves todos los dias.

Color y acción en y alrededor del focal skate park. Tampoco algo ordinario.

Así, creo que estarás de acuerdo, Normal es cualquier cosa aparte de…..

‘It was a Thursday, a grey day, rain threatened.  I was one of the thousands of young Mexicans who had learned to live with fear of a state apparatus that repressed, detained, tortured, caused disappearances, murdered.’

PACO IGNACIO TAIBO II, Writer

Einstein said ‘Insanity is doing the same thing, over and over again, but expecting different results.’

Goethe said ‘Madness, sometimes, is nothing but reason presented in a different form.’

Today I decided to go to the other end of the spectrum and find out what it is to be Normal.  (By the way what a stupendous station name!  Runner-up to Camarones in best station name I think)

The first thing you need to know and the first thing that I learnt upon exiting the station is that in close vicinity of the station, less than 3 years after the atrocity of Tlatelolco, another violent suppression of a student protest occurred.

The Corpus Christi Massacre – another dark day in Mexico’s modern history.

There is a large, bright red commemorative monument immediately outside one of the station’s exits and a small exhibition within the station itself.

But, what is the face of Normal today?

Well, for me, the visit went a little like this.

Sweet and warm ‘gorditas’ – on the hotplate, in my hands, chew, ingest, satisfaction.

Of course, meeting the good folk of Mexico City is the true highlight of this project.

The four chaps I met embraced my presence and I theirs.  A swig in the street, spin a yarn – an elixir for the spirit, a tonic for the soul.

Shared times are good times.

Humanity – always and ever,  more that unites, less that divides.

Moving on I knelt down to meet a canine eye to shaggy obfuscation of eye.

A trolley chained to a tree.  Not so normal.

Twin ladies making a public telephone call on a street corner.  Not something you see every day.

Swirls of colour and action in and around the focal skate park. Hardly run of the mill.

So, I think you’ll agree, Normal is anything but.

Station / Estación # 90: Ferrería

Just in the last post for the station Niños Heroes I mentioned the claim of the cantina La Ribera to have the best ‘cabrito’ (young goat/kid) in Mexico.

In the MCM Project visit to Ferrería, which features a cow head as its logo, I made closer acquaintance with the creature in question.

‘Can I take a photo?’

The proprietor, broadly grinning, came over to my side of the pavement – ‘mil pesos’.

Haha, yeah right.  Good joke, one thousand pesos for a photo!

Actually turns out that the photo is gratis but  if I want to take the entire mini-beast home and put my epicurean self to the test in the pursuit of ‘cabrito’ excellence (best cabrito in ……) then that’s what it’ll cost – mil pesos.

I continued on and into the market ‘el novillo de oro’ (young bull of gold).

Not long after, in the MCM Project’s great new tradition (starting now) of proud proprietors holding deadstock trophy-like ( livestock deceased, it follows right?  If not consider it coined!) it was yellow-skinned chickens held aloft.

Apparently (so I was told) it’s sunflower seeds in the diet that give them the yellow skin.

Further on gargantuan ‘La Arena Ciudad de México’ looms large.

For the first time in Mexico City I came across squash courts.

Street art conveys social and environmental messages.

Quote from German psychologist Erich Fromm ‘The act of disobedience, as an act of freedom, is the beginning of reason.’ accompanies the image of a young girl shaking down an authority figure.

This old pearl of wisdom is there too.

Onto the centre of Azcapotzalco, one of the Federal District’s 16 municipalities, where hordes of hula-hoopers, jugglers and the like were out in force.

To complete the visit: sage advice on a truck mudflap – ‘Don’t drive drunk’, more murals of Mexican history and ecclesiastical quaintness.

Justo en la ultima entrada por la estación Niños Heroes mencioné la afirmación de la cantina La Ribera  de tener ‘el mejor cabrito de México.’

En la visita del MCM Project a Ferrería, que tiene la cabeza de una vaca como su logo, conoci de muy cerca esta misma animal.

‘¿Puedo tomar una foto?’

El propietario, con una sonrisa tremenda, vino a mi lado de la acera y dijo ‘mil pesos’.

Jaja, sí, sí.  Muy chistoso, mil pesos por una foto!

Actualmente resulta que la foto es gratis pero si quiero llevar esta mini-bestia entera a casa para poner mi epicúreo mismo a una  prueba en la busqueda de excelencia de cabrito (Mejor cabrito de ….) eso es el precio que tendré que pagar – mil pesos.

Continué por el camino y entré al mercado ‘el novillo de oro’.

Un ratito después, en la gran tradición nueva del MCM Project (empezando ahora) de propietarios orgullosos con sus productos (animales muertas) en la mano, fue pollos con la piel amarilla levantados en al aire.

Aparentamente (así me dijeron) es una dieta de semillas de la flor de girasol que les da su piel amarilla.

Un poco más lejos la colosal ‘Arena de la Ciudad de México’ aparece.

Por la primera vez en la Ciudad de México vi un centro de squash.

El arte callejero transmite mensajes sociales y medio ambientales.

Cita de psicólogo alemán Erich Fromm ‘El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razon’ acompaña la imagen de una niña pequeña registrando a una figura de autoridad.

Este joya vieja de sabiduría también está.

Segui al centro de Azcapotzalco, una de las 16 delegaciones del Distrito Federal, donde multitudes de jovenes practicaban con hula-hoops, hacian malabarismos y mostraban varios otros talentos del circo.

Para terminar la visita: consejo sabio en un camión – ‘No manejes pedo’, más murales de la historia mexicana y lo pintoresco eclesiástico.

Station / Estación # 80: Miguel Angel De Quevedo

Roaming in the Federal District down Miguel Angel De Quevedo way.

Quotidian it may be but mundane it is not.

Conquer the ascent with a ladder to the sky.  Another story to tell.

‘A journey of a thousand miles begins with a single step.’

A first stone must be laid.

Unload, offload, pack, unpack, a vested wander – it all goes on.

I came across an old homeless chap defecating in the open air.  Testicles – low and inflamed, left to soak overnight in a chili-infused pickle juice.

And they say death and taxes.  In Mexico, DF, add street art to the bundle.

Vagando en el Distrito Federal por Miguel Angel De Quevedo.

Cotidiano puede ser pero banal no es.

Conquista de la subida con una escalera dirigida al cielo.  Una historia más para contar.

‘Un viaje de mil millas empieza con un solo paso.’

Se debe colocar la primera piedra.

Descargar, empaquetar, desempacar, caminata en chaleco – todo pasa.

Me encontré con un tipo sin techo defecando en la calle.  Testículos – bajos y inflamados, remojados una noche entera en vinagre infundido de chile.

Y dicen la muerte y impuestos.  En México, DF añide arte callejero.