Station / Estación # 146: Garibaldi / Lagunilla

The station icon for Garibaldi / Lagunilla (as you can see above), the penultimate in the Mexico City Metro Project series, depicts a crisscrossing of a guitar and a sarape.

Why?  Well, not far from the station is Plaza Garibaldi – the home of Mariachi music in Mexico City.  I’ll get back to the Mariachis shortly.

I set out mid Friday afternoon from one of my base stations, Salto Del Agua, and alighted at Garibaldi with the intention to dig (seek appreciation and understanding) of some of the surrounding streets before inevitable arrival at aforesaid plaza.

I enjoyed the eclectic art of the street and faded architectural glory before I made it to Mexican megalopolitan mariachi mecca.

Mariachi music incorporates a variety of instruments such as guitar, trumpet, violin and even harp.  Originating from the state of Jalisco it is  Mexico’s best known folk music style.

When I arrived, there was a lot more lingering around on the part of the mariachi performers  going on rather than playing.  The plaza does not really start coming to life until dusk and then roars on long and late into the night.

Many of the local inebriated characters were already well into the swing of things, however, so I occupied myself chewing the fat a while.  Plaza Garibaldi is one of the very few places where imbibing in public is permitted and accordingly attracts a significant presence of the wino brigade.  That, solidarity and free entertainment, I guess.

During the afternoon stint I was given an impromptu hip-hop performance, reminded of the historical place of Pulque in Mexico, wolfed down a few quesadillas and wandered up and down the open-air mariachi hall of fame.

Soon enough though, as is the current norm, the clouds began to release their pent up precipitable plumpness, gradually increasing in intensity until vertical sheets of portly raindrops were descending to make earthly contact and flood the streets.

I rushed off with the resolution of a nocturnal return.

A few hours henceforth darkness was beginning to envelop the scene, crowds of punters and mariachis had swollen and the the general joviality of the ambience exponentially multiplied.

I was happy to be back.

Folk of all persuasions go to Plaza Garibaldi to listen, sing, chat, drink, eat, share, dance, frolic and revel- hedonistic rapture; that is, in short, to enjoy.

There’s always someone ready to share a yarn, to engage in banter, shoot the breeze.

One character I met, David, has to be the most memorable of the night.  The absolute master of repetition, adamant to showcase his proud English ability, he bombarded me with this repertoire over and over and over again (estimated 20 times in around 10 minutes)….

  • ‘My name is David.’
  • ‘I love you’ (hug included)
  • ‘What do you think of my English?’ (Although to be fair every second or third time, I must say, it was ‘What do you think of my mother fucking English?’)
  • ‘I don’t give a fuck!’ (about what I never did find out)

And so the night stretched out, dulcet mariachi tones drifted through the night air, revelry rose and all and sundry lapped it up.

Eventually though, and like everything, the time came to draw the curtains on the first nighttime visit of the MCM Project – to wander off into the night and then fall into the waiting and welcoming arms of Morpheus and dream of all that the subconscious splutters up……….zzzzzzz (pending clue).

El simbolo de la estación de Garibaldi / Lagunilla (como puedes ver arriba), la penúltima en el Mexico City Metro Project, muestra una guitarra y un jorongo entrelazados.

¿Por qué?  Bueno, no lejos de la estación es Plaza Garibaldi – el hogar de la música mariachi en la Ciudad de México.  Volveré a este tema en un momento.

Sali en el medio de la tarde el viernes desde una de mis estaciones de base, Salto Del Agua, y me bajé en Garibaldi con la intención de buscar comprensión y agradecimiento en algunas de las calles que rodean la estación antes de la llegada inevitable a la plaza.

Disfruté el arte ecléctico de la calle y la gloria arquitectonica del pasado antes de llegar a la meca mariachi de la megalópois mexicana.

La música mariachi incorpora una variedad de instrumentos tales como guitarra, violin, trompeta hasta también arpa.  Originalmente del estado de Jalisco, es el estilo de músic folklórica más conocida de México.

Cuando llegué, la gran mayoría de los mariachis estaban parados, hablando, fumando, pasando el tiempo en lugar de tocar.  La plaza en realidad no vuelve a la vida hasta el crepúsculo, entonces continua hasta muy tarde en la noche.

Sin embargo, muchos de los personajes borrachos del lugar ya tenían su ritmo establecido así que me ocupé un rato charlando con ellos.  Plaza Garibaldi es uno de los pocos lugares públicos donde se permite beber y por lo tanto atrae una presencía considerable de la brigada de borrachos.  Eso, solidaridad y entretenimiento gratis, supongo.

Durante el periodo de la tarde un joven me dió un espectáculo improvisado de hip-hop, un letrero me recordó de la importancia de pulque en la historia de México, comí unas quesadillas y pasé por el pasillo de fama de los mariachis.

Poco después, sin embargo, como es normal en estos días, las nubes empezaron a liberar su gordura lluviosa, paulatinamente subiendo en intensidad hasta que sábanas verticales de gotas gordas de lluvia estaban cayendo a inundar las calles.

Me fui de prisa con la determinación por un regreso nocturno.

Unas horas después la oscuridad empezaba a envolver la escena, aumentaron las muchedumbres y mariachis y la alegría general del ambiente había multiplicado de manera exponencial.

Estaba contento de haber regresado.

Gente de todos tipos van a la Plaza Garibaldi para escuchar, cantar, charlar, beber, comer, compartir, bailar y retozar – gozo hedonista; eso es, en corto, para disfrutar.

Siempre hay alguien listo para compartir una historia, platicar, contar un chiste.

Un personaje que conoci, David, tiene que ser el más memorable de la noche.  El maestro absoluto de repetición, insistió en exhibir su capacidad orgullosa de inglés, me bombardeó con este repertorio vez tras vez tras vez (estimo 20 veces en 10 minutos)

  • ‘My name is David.’
  • ‘I love you’ (con un abrazo incluido)
  • ‘What do you think of my English?’ (Aunque para ser justo debo decir que cada 2 o 3 veces fue ‘What do you think of my mother fucking English?’
  • ‘I don’t give a fuck!’ (sobre qué nunca supé)

Y así continuó la noche, melodias dulces de los mariachis infiltraron el aire de la noche, la alegría subió y todo el mundo la disfrutó.

Finalmente, como todo, llegó la hora a cerrar las cortinas de la primera visita de noche del MCM Project – desaparecer en la noche y entonces caer a los brazos acogedores de Morfeo y soñar de todo lo que el subconsciente revela…………..zzzzzzzzzzzzz (pista pendiente)








Station / Estación # 142: Bosque De Aragon

Hasta ahora ausente, el episodio final del cuarteto de estaciones Aragon ha llegado.

La estación es paralela al parque expansivo que le da su nombre.

Parece que los dias mejores del lugar ya han pasado.  No tiene la apariencia elegante de su pariente real Bosque de Chapultepec.

Sin embargo tiene su encanto derelicto.

Me agaché a la anchura angosta de la vía del ferrocarril en miniatura y intenté imaginar la alegría de lo que sería (o habría sido) un paseo de la niñez.

Una capa verde y grasienta de algas extiende sobre la superficie del lago como una tapa elástica de leche hervida por demasiado tiempo, abarcando el diámetro de tu taza favorita, esperando a ser sacada con una cucharita a un olvido desdeñoso.

Patos, que lo conocen como su hogar eterno y agredecidos por un oasis urbano penetran la superficie sin problema para mojar sus cabezas y picos.

Las ardillas retozan.  ¿ Podría invadir la miseria o melancolia a la alma alegre de una ardilla?

Al contrario, los caballos sufren, al paracer con el peso de todo el mundo sobre sus hombros.

Pasé por la dilapidación muerta de la diversión de ayer antes de emerger para ver indicios de renovación.

Un jardin de esculturas, esculturas envueltas en plástico protector, me llamó.

Estuve en el jardin hasta que un dedo de advertencia de un policia intervinó.

Me dijo, un poco ridiculamente, que la fotografía está prohibida hasta la gran inauguración.

Por supuesto lo acepté.

De vuelta en la estación estudié el gran mapa del sistema del metro, rebuscando en las entrañas kaleidoscópicos de mi mente, y recordando de las visitas ya hechas.

Entonces se quedaron cinco.

Hitherto absent, the final installment of the Aragon quartet of stations has arrived.

The station is parallel to the expansive park from which it takes its name.

It seems that the halcyon days of the place have already passed.  It just doesn’t have the spruced up appearance of its more regal relative Bosque de Chapultepec.

Yet it has a derelict charm.

I crouched down to the narrow width of the miniature train tracks (sleepers splintered) and attempted to summon up the gaiety of what a childhood ride would(‘ve) be(en).

A film of green and oily algae spreads across the surface of the lake like an elastic lid of too long boiled milk spanning the diameter of your favourite mug, waiting to be tea-spooned out to a disdainful oblivion.

Ducks, knowing it as their sempiternal home and grateful of an urban oasis penetrate the surface without fuss to dunk and douse their billed craniums.

Squirrels frolic.  Could misery or melancholia ever trespass upon the sunny soul of a squirrel?

Conversely the long-suffering horses and ponies seem to carry the weight of the world on their shoulders.

I wandered through the lifeless dilapidation of yesterday’s amusement before emerging to sight signs of renewal.

A sculpture garden, sculptures still under protective plastic wrap, beckoned.

I abode until the wagging finger of an affable police officer intervened.

I was told, somewhat ludicrously, that photography was forbidden until the grand inauguration.

Of course I accepted it all.

Back at the station I eyed the great glassed metro map, delving into the kaleidoscopic entrails of my mind, scanning, scoping and reminiscing the completed traversals.

And then there were five.

Station / Estación # 129: Villa De Aragon

The system (Papa) spawns yet another member of the prolific Aragon family.

Aragon himself joined the party not so long ago.

Plaza Aragon has been on board the virtual wagons of the MCM Project almost since the start.

Now Villa De Aragon joins the mix.  If you’ll permit me further indulgence of personification I’ll label the station thus – the rough around the edges cantankerous and bearded great-uncle who always seems to linger too long.

Don’t think all the Aragon fruits of the fertile tree have hitherto fallen to earth though.

Henceforth, one further critter, Bosque De Aragon, will be belched forth to the project to complete the quartet.

Take a look at the photograph of the station sign above.  Not in the most pristine of conditions, right?

It provides an apt analogy for the general ambiance and dilapidation in the immediate surrounds of the station.

An event centre nearby permits a peek into a comparable opulence.

The cantankerous great-uncle is the main man and as I alluded to before, isn’t going anywhere.  He’s here for the long haul, he’ll keep battling away.

He has his good points.

He offers up a stroll in nature, cheap haircuts.

He can unclog a drain.  Answer questions about derelict abandoned vehicles.

Even bake up the odd baked good.  You know, all that kind of stuff.

Endures and to be endured.  And enjoyed.

I guess that was him strolling by with sweet old great-aunt Grace.

El sistema (Papá) produce otro miembro más de la familia prolifica Aragon.

Aragon mismo llegó a la fiesta hace poco.

Plaza Aragon ha estado abordo de los carros virtuales del MCM Project desde casi el principio.

Ahora Villa De Aragon entra.  Si me permites más lujo de personificación tildaré la estación así – el cascarrabias tio-abuelo, con barba, quien siempre abusa de la hospitalidad.

Pero no crees que todas las frutas del árbol fertíl ya han caido a la tierra.

En lo futuro, una criatura más, Bosque De Aragon, será eructada al proyecto para completar el cuarteto.

Eche una mirada al letrero de la estación.  No está en la condición más prístina, verdad?

Proporciona una analogía apta por el ambiente general y dilapidación en las cercanías de la estación.

Un centro de eventos cercano permite un vistazo a opulencia comparable.

El tio-abuelo cascarrabaias es el hombre principal y como aludi antes, no se va por ninguna parte.  Está aquí por el recorrido largo, seguirá luchando.

Tiene sus caracteristics buenas.

Ofrece una caminata en la naturaleza, cortes de cabello baratos.

Puede destapar caños.  Responde a preguntas sobre vehiculos abandonados y en ruinas.

Hasta hornea.  Tú sabes, todo aquel tipo de cosas.

Aguanta y para ser aguantado.  Y disfrutado.

Supongo que fue él dando un paseo con la dulce vieja tia-abuela Gracía.

Station / Estación # 122: Buenavista

Hoy decido añadir Buenavista al MCM Project.  No está muy lejos afuera del centro y por lo tanto no hizo necesario que viajara una distancia larga desde mi base en pleno centro.

Sin embargo la ruta que elegi sí hizo necesario transbordos superfluos.

Isabel La Catolica a Pino Suarez.  Cambiar.

Pino Suarez a Hidalgo.  Cambiar.

Hidalgo a Guerrero.  Cambiar.

Guerrero a Buenavista.

Podría haberlo hecho mejor.

En todos casos, los cambios fueron bastante rápidos y los carros no estaban llenisimos con pasajeros así que no tengo ninguna razón para quejar.

Una vez que me había situado en el aire libre me dirigi en busca de sea lo que sea.

Unos azulejos decorativos del acero en los que figuran ‘El Palacio de Bellas Artes‘ y ‘La Catedral Metropolitana’ me llamaron la atención.

Qué lindos.

En pintura roja ‘The Warrios’ está escrito en garabatos sobre una pared blanca.  No sé quienes son pero adivinaría que no se estan jactando acerca de su ultimo triunfo en un concurso de ortografía.

Después de una caminata por aquel lado de la estación, coqueteando y entrometiendose al territorio de San Cosme, volví al metro Buenavista.

Después de mi visita a Vallejo un lector dejó un comentario sobre el moderno Ferrocarril Suburban.  Este sistema abrió en 2008 y la linea empiece en Buenavista.

Tenía ganas de verlo así que entré al área de la estación.  Otro día me gustaría subir.

Encontré que fue todo una experiencia extraña.  Tan acostumbrado a todas las cosas del metro (sistema de transporte colectivo) fue raro ver, dentro de los limites del Distrito Federal, otro sistema de tren con su propios y diferentes logotipos, trenes, señales, mapas de rutas y maquinas de recargar tarjetas.  Me pareció ser un impostor inferior, un intruso en el territorio del metro.  Puede que algunos dirían que soy parcial.

Especificamente me recordó de un capítulo de Seinfeld en cual Elaine hace amigos nuevos.  Extrañamente familiar pero muy diferente a la vez.  Puedes ver el video abajo en la sección de inglés.  ¡Si no has visto Seinfeld puede que no tiene mucho sentido!

¿Has alguna vez tenido una sensación extraña así?

Después de todo eso seguí en busca de más presa fotográfica – cotidiana o rara, viene lo qué viene.

Aún más arte callejero impresionante entró al alcance.

Pepe, admirando todo con su hijo chiquitito me recomendó que volviera un sábado por el Tianguis Cultural del Chopo, un mercado de la calle de contracultura.

Suena interesante.

Eso es todo por Buenavista.  Gracias por visitar.  Volveré pronto a las calles para estación # 123.

Hasta entonces.

Today I decided to add Buenavista to the MCM Project.  Being not too far outside the downtown area, it thus didn’t necessitate distant straying from my mid city base.

However, the round about route I chose did necessitate superfluous transfers.

Isabel La Catolica to Pino Suarez.  Change.

Pino Suarez to Hidalgo.  Change.

Hidalgo to Guerrero.  Change.

Guerrero to Buenavista.

Could have done that better.

Anyhow, the changes were swift enough and the carriages weren’t bulging excessively at the seams with the commuting populace so my grounds for complaint are negligible.

Make that nil.

Once I’d finally positioned myself al fresco I headed off in pursuit of whatever.

Some decorative curbside tiles featuring ‘El Palacio de Bellas Artes‘ and ‘La Catedral Metropolitana’ caught my attention.

Nice touch.

In red paint ‘The Warrios’ is scrawled on a white wall. I don’t know who they are but I’d fathom a guess that they’re not boasting about their latest spelling bee triumph.

After some wanderings on that side of the station, flirting with and even intruding on San Cosme territory, I looped back to Buenavista Metro.

After my visit to Vallejo a reader left a comment about the modern Ferrocarril Suburbano (Suburban Railway) which opened in 2008, initiating at Buenavista.

I was keen to check that out a bit so I wandered into the station area.  Another day I’d like to take a ride.

I found it all to be a bit of a Bizarro World experience.  So accustomed to all things metro (sistema de transporte colectivo) it was strange to see, within the urban confines of the Federal District, another train system with its own, different logos, trains, signs, route maps and ticket machines.

It seemed to me to be an inferior impostor, a gate-crasher on the metro’s turf.  Too slick!  Too modern!  Some might call me biased.

It specifically reminded me of the Bizarro World Seinfeld episode where Elaine makes new friends.  Strangely familiar yet miles apart.  If you haven’t watched Seinfeld much or at all this might not make a lot of sense! (There is a similar analogy in Shaun of the Dead, undoubtedly amongst countless others)

Have you ever had that kind of ‘bizarro world’ sensation?

After all that I kept on the prowl for further photographic prey – quotidian or rare, come what may.

Yet more impressive street art came into range.

Pepe, lingering to admire it all with his young son recommended that I return to the area on a Saturday for the ‘Chopo Tianguis‘ (Alternative cultures flea market).

Sounds interesting.

That’s it for Buenavista. Thanks for stopping by.  I’ll be back to the streets soon for station # 123!

Until then.

Station / Estación # 113: Deportivo Oceanía

DEPORTIVO OCEANÍA: Lens to words (It’s all I’ve got)

Metallic-framed carriages. Pockets of vision.

Koala clings.

A gun points.  Stop the violence.

Scribble or scrawl.  Splash the colour.

Skaol!  Then swing.

Feeling yellow?  Tower of mustard.

For the good of man! Public works or hot bread?

Squared spectacles and prickles of white.

Slide in.  Suggest.  Slide out.

Ocular, globular tears.

Slippery ascent.

Koala still clings.

Puncture-causing claws.

If not, then what or why?

Tobacco, death.  Birth, death.

A lonely suspension after so long as a pair.

I’m sorry.

DEPORTIVO OCEANÍA: Objetivo a palabras (Es todo lo qué tengo)

Vagónes enmarcados de metal.  Bolsillos de visión.

Koala se aferra.

Una pistola apunta.  Alto a la violencia.

Haz garabatos. Lanze el color.

¡Salud!  Entonces columpiate.

¿Sientes amarillo?  Torre de mostaza.

¡Por el bien de hombre!  ¿Obras públicas o pan caliente?

Anteojos cuadrados y espinas de blanco.

Entre.  Sugiere.  Sal.

Lagrimas; oculares, globulares.

Ascenso resbaladizo.

Koala sigue aferrandose.

Garras que causan pinchazos.

Si no, entonces qué o por qué?

Tabaco, muerte.  Nacimiento, muerte.

Suspensión solitaria después de tanto tiempo como par.

Lo siento.

Station / Estación # 111: Lagunilla

Well, here we are.  Station triple one. That means that, as the metro system currently stands, (Line 12 still under construction) the third quarter of the project has been completed.

It was quite advanced in the day before I ventured out so I decided to keep the project visit fairly close to home and clickety-clacked off to Lagunilla.  Well, actually that’s a misnomer.  As I mentioned in the post for Balderas last week the metro here runs on rubber tyres so it is more of a sibilant frictional hiss than a clickety-clack.

Lagunilla, on the fringes of the downtown area is a neighbouring station to the notorious Tepito, by far the most popular station (readership-wise) that I’ve written about in this project.

Emerging from the underground depths at half past five on Friday afternoon I found myself smack bang in the middle of peak hour traffic chaos bordered by the elaborate madness of overflowing markets.

In this visit I found myself wandering down some more run-down, skid row sectors of Tepito than in my previous visit.  Vagrants, winos, junkies and various other non compos mentis types punctuated the scene of some streets, lying or lingering, intermingling with the sundry folk, harmless and actually, many in hollow, downtrodden meekness – bless their souls.

 Leathery and sooty-faced, matted hair and ragged-clad pickled bhikkhu-like old homeless sages sit on corners for eternity and a day for good measure.

I saw one chap, complexion dappled and in vigorous triple fast-forward, eager and focused, bustle by, inhaling deeply from his glass test-tube like crack pipe clenched between his chafed lips.

I made it to ‘Galería José María Velasco‘ just before closing time for a quick and brief look.

‘Tepito exists becuase it resists.’

 The evolution of a Tepito man – Homo Tepitecus.

Outside again and the streets continued to bleed ebullience, exude energy and secrete spirit.

That is; they seep life and prevent it oozing away to waste simultaneously (support life too)- the near perfect receptacles for all that they contain.

Ya llegamos.  Estación triple uno.  Significa que, como está el sistema de metro actualmente (Linea 12 sigue bajo construcción), el tercer cuarto del proyecto está hecho.

Fue bastante avanzado en el día cuando me fui así que decidi visitar una estación cercana a casa.  El cencerreo del tren me llevó a Lagunilla.  Actualmente no es cierto.  Como mencioné en la entrada por Balderas la semana pasada el metro aqui es de neumáticos y por lo tanto hace un sonido que es más un silbido de fricción que un cencerreo.

Lagunilla, ubicada en los limites del centro,es una estación vecina del notorio Tepito, por lejos la estación más popular (por numero de lectores) sobre la cual yo he escrito.

Saliendo de las profundidades subterráneas a las cinco y media, viernes por la tarde, me encontré justo al medio del tráfico caótico de la hora del pico, bordeado por la locura elaborada por los mercados de superabundancía.

En esta visita me encontré vagando por unas zonas en estados más derruidos que las de mi visita previa a Tepito.  Vagabundos, borrachos, yonquis y otros desposeídos de sus facultades mentales puntuaron la escena de algunas calles, acostados o de pie, mezclando con los demás, inofensivos y de hecho muchos de ellos en mansedumbre oprimido y hueco – bendiga sus almas.

Viejos sabios destituidos con caras curtidas y sucias, cabello enredado, andrajosos, sientan en las esquinas por toda eternidad y un día más.

Vi un tipo, tez manchada y en un modo de avance rápido triple,ansioso y enfocado, me pasó, inhalando profundamente de su pipa de perico apretada entre sus labios rozados.

Llegué a ‘Galería José María Velasco‘ justo antes de la hora de cerrar por una mirada rápida y breve.

‘Tepito existe porque resiste.’

La evolución de un hobre tepitino – Homo Tepitecus.

Afuera de nuevo y las calles se continuan a sangrarse de espíritu, exudarse de energía, y secretarse de fogosidad.

Quiere decir; rezuman vida y simultaneamente previenen que se rebose a desperdiciar (apoyan la vida también) – el receptáculo casi perfecto por todo lo que contienen.

Station / Estación # 99: Nezahualcóyotl

Si no el más destacado, Nezahualcóyotl es por lo menos un candidato principal para recibir el titulo de la estación con el nombre más dificil para pronunciar.

Ubicado un poco afuera del borde del Distrito Federal en el Estado de México, los alrededores de un lado de la estación proporcionan otro viaje perceptual a una epoca del pasado.

Un numero grande de caninos, proporcional a otras partes de la ciudad, holgazanean, relajan y juegan en las calles.  Sus caras peludas figuran en la galería.

Y con tantos compañeros corriendo y ladriendo libres, no es sorpresa que hay otros perros (mascotas de la casa) que huyen de su casas para juntarse con la brigada emancipada, dejando sus dueños infortunados a pegar súplicas tristes en tablones de anuncios comunitarios.

Hay varios cactuses en el área y logré tomar una foto de esa yuxtaposición rara de un cactus y un tren de metro.

Hecho.

Finalmente, nunca pensé que este proyecto me llevaría a aumentar mi conocimiento de bosques de Pakistan, Mongolia y Iran pero después de atravesar calles que llevan sus nombres planeo llegar a ser un autodidacta sobre el tema.

Aah, el placer de los tangentes.

Falta una estación para alcanzar valores de tres cifras!

Estación 100 mañana.

If not the standout, Nezahualcóyotl is at the very least a leading candidate to be deemed the station with the most difficult to pronounce name.

Located just outside the fringes of the Federal District in Mexico State, the surrounds of one side of the station provide another perceptual journey into a bygone era.

A proportionately high number of canine rovers lounge, laze and lark in the streets. Their furry faces feature in the gallery.

And with so many barking comrades running free it’s no wonder that there are other dogs (domesticated home dwellers) that flee their homes to join the emancipated brigade, leaving their hapless owners to post sorry pleas on community noticeboards.

Cacti scatter the area and I was even able to snap that elusive juxtaposition of cactus and metro train.

Tick.

Finally, I never thought that this project would lead me to increase my knowledge of forests of Pakistan, Mongolia and Iran but after traversing the streets that bear their names (Bosques de Pakistan, Bosques de Mongolia, Bosques de Iran) I plan to become an autodidact on the subject.

Aah, the joys of tangents.

One station short of triple figures! 

Station 100 tomorrow.